Hasta su fallecimiento, la coreógrafa Pina Bausch tenía su propia compañía. El homenaje de sus bailarines y de su gran amigo, el cineasta Wim Wemders es este documental hermosísimo.
Ver a todos sus bailarines creando para ella, aunque ya no esté aquí. Escuchar la gratitud con que la recuerdan por el sello que dejó en cada uno, por cómo les inspiraba a sacar lo mejor de sí mismos, a defender y amar profundamente lo que hacían.
En la oscuridad del cine, y entre tanta belleza, siento la fuerza del creador como LÍDER que Pina tenía. Su sola presencia silenciosa hacía que para sus bailarines cada momento fuera único, rico y valioso. Ante ella estaban más vivos y más en contacto con su propio talento y creatividad. Junto a ella todos se sentían hermosos, "ángeles" como dice una de sus bailarinas. Una mirada y sólo dos palabras de Pina les enseñaban más sobre ellos mismos y sobre la danza que años de formación.
Si estás en un proyecto creativo, recuerda que las personas brillarán o no a causa de tu mirada, de tu presencia, de tus palabras. Como creador también eres líder. Y si creas en solitario, descubre que es la cualidad de tu presencia, y de tu mirada sobre ti mismo y sobre tu obra y tu vida lo que puede inspirarte de maneras que nunca hubieras imaginado.
Para Laila, que sabía que tenía que ver esta película.

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